martes, 30 de noviembre de 2010

"Waiting on eternity..."

¡Hola a todos! Aquí Hayley, la atareada adolescente aspirante a escritora. En fin, últimamente he estado bastante ocupada con mis estudios, además de estar escasa de inspiración para esta historia. Pero hay una nueva historia que está dando vueltas por mi cabeza en estos días y me gustaría compartirla con ustedes y saber su sincera e importante opinión.
Espero que les guste el prólogo de mi nuevo blog, "Waiting on eternity..." (http://www.waitingoneternity-saveme.blogspot.com/).
Ojalá lo disfruten y me hagan saber su opinión, que es muy importante para mí.
Lamento no escribir mucho en este blog, pero prometo que lo intentaré, ya que ahora no estoy tan ocupada con la escuela, si es que la inspiración vuelve alguna vez. Tengo muchas ideas para "Waiting on eternity...", así que espero que les guste.
Saludos,
Hayley.

domingo, 22 de agosto de 2010

Capítulo 30: "Juan Salvador Gaviota".


Narra Demi:
Lo seguí cautelosamente, preguntandome qué querría mostrarme esta vez...
Salimos de su habitación y nos dirigimos hacia el final del pasillo.
Para mi sorpresa, Joe se detuvo allí.
-
¿Vamos a entrar a esa habitación?-pregunté, refiriendome a la habitación al final del pasillo, que se encontraba en frente nuestro.
-No, esa es la habitación de mis padres-respondió-Lo que quiero mostrarte, está allí-agregó, señalando al techo.
Miré hacia arriba y vi una pequeña trampilla, de la cual colgaba una cuerda. Obviamente, lo que Joe quería mostrarme se encontraba en el ático.
Joe dio un salto y tomó la cuerda. Tiró de ella y unas escaleras se desplegaron ante nosotros.
Miré a mi amigo, quien también me observaba, como esperando a que yo hiciera o dijera algo.
-Las damas primero-dijo Joe en un tono caballeroso y burlón.
Reí y subí las escaleras, mientras Joe las sostenía.
Cuando sentí que ya no habían más escalones, di un salto para poder trepar al ático.
Me encontré con una habitación en penumbra.
El ruido de pasos detrás de mí me indicó que Joe se acercaba.
No pude verlo, pero supe que había encendido una luz, ya que de repente una tenue y débil luz había iluminado el lugar. No servía de mucho, ya que era sólo un pequeño foco de luz colgado de un cable en el techo.
Sin embargo, pude inspeccionar con un poco más de claridad el lugar. Era una habitación, para mi sorpresa, bastante amplia, pero muy sucia y polvorienta. Era como si nadie hubiera entrado y limpiado ese lugar desde hacía ya mucho tiempo.
Me di la vuelta al oír que ruidos. Joe estaba rebuscando algo entre unas viejas y desbaratadas cajas de mudanzas. Algunas tenían escritas en fibra negra cosas como
"Frágil" o cosas por el estilo. Pero la que a Joe parecía interesarle más era una que resaba "Libros".
-Ven-me dijo.
Me arrodillé a su lado.
Me miró a los ojos muy intensamente, lo que me hizo sentir un tanto incómoda y extraña a la vez.
Vació la caja. Esta contenía muchísimos libros llenos de polvo.
-Estos eran de mi madre. Antes solía leer muy seguido. Nos leía mucho a Nick y a mí. Bueno, y a Kevin cuando era más pequeño, claro. A ella le apasionaban los libros. Nick heredó esa pasión de ella. Pero, bueno, desde que ella enfermó...dejó de leer. Al igual que mis hermanos y yo. Estos libros quedaron totalmente olvidados, nadie sabe que aún existen. Los encontré ayer, mientras buscaba unas herramientas que papá necesitaba. Y bueno, pues...creí que quizás nos servirían para levantar un poco el autoestima en esta casa. Ya sabes...eran de mi madre y estoy seguro de que a ella le hubiera gustado que Kevin, Nick y yo los leyeramos cuando fuéramos más grandes, cuando ella no tuviera la oportunidad de leernoslos ella misma, ya sabes, cuando...se fuera...
Se hizo un silencio, en el que tomé la mano de Joe y la acaricié suavemente.
-En fin, creí que quizás, como siempre estás leyendo y pareces compartir esa misma pasión con mi madre, podrías ayudarnos a escojer algunos que nos pudieran interesar...y también convencer a Nick de que los lea. No será difícil convencer a Kev, ya que él lee muchos libros de la escuela, claro. Pero Nick...él era el que más leía, pero desde que mamá enfermó no volvió a tocar un solo libro que no fuera de estudio. Él era tan pequeño en ese entonces...fue a quien más le afectó lo de mamá. Ellos dos tenían un lazo muy fuerte. Nick no era como el resto de los niños, con ese brillo especial en los ojos en Navidad al abrir sus regalos o al comer pastel en su cumpleaños. No...él era diferente...mamá era la única que realmente lograba entenderlo. Papá, por más que lo intentó, jamás logró comprender a su hijo más pequeño. Pero mamá...mamá tenía ese maravilloso don de ver algo bueno y especial en todos...y lo vio en Nick. Ellos dos solían leer juntos horas y horas enteras. Y bueno, pues, cuando mamá enfermó Nick era sólo un niño. Nunca volvió a ser el mismo. Él solo sonreía cuando estaba con mamá. Cuando estaba con ella, se convertía en ese niño feliz y risueño. Y bien, pues...aún sigue afectándole, mucho más ahora...Nick tiene un problema y ahora que mamá no está para resolverlo, yo lo haré. Es mi hermano y no voy a dejar que siga así. Quiero que vuelva a ser el mismo de antes, el niño que era cuando estaba con ella...Por eso creí que volver a leer, en especial si eran loos libros que mamá leía, sería muy bueno para él...
Asentí.
-Claro, será un placer ayudar a Nick. Y también a tí, Joe. Leer me ayudó mucho luego de...perder a mi hermano-hize una pausa-Te ayuda a escapar a una realidad completamente distinta.
Tomé uno de los libros y le saqué con la mano el polvo.
Sonreí al ver su título "Juan Salvador Gaviota", escrito por Richard Bach.
Era uno de mis libros favoritos, escrito por un hombre al cual admiraba.
-
¿"Juan Salvador Gaviota"?-dijo Joe, soltando una risotada-Que nombre tan estúpido. Debe de ser uno de esos cuentos infantiles que...
Lo interrumpí. No iba a dejar que se burlara de uno de los mejores libros jamás escritos.
-No es un cuento para niños, Joe. Richard Bach trata temas muy profundos en este libro. Mi padre me lo recomendó cuando era muy pequeña. Recién pude entenderlo a los trece años. Así que dudo que sea infantil.
-
Ni siquiera conzco al autor-dijo Joe.
Por Dios, tanta ignorancia en un adolescente de casi 17 años.
Suspiré.
-En realidad, Richard Bach era un piloto se aviones. Él disfrutaba mucho volar, ver el mundo tan pequeño allí abajo, mientras él volava entre las nubes sin ninguna preocupación. Este hombre, relacionaba el vuelo con la libertad. Así era como él se sentía mientras volaba: libre. Quizo demostrarle a la gente lo que él sentía cuando volaba, así que creó este maravilloso libro, su primera obra maestra:
"Juan Salvador Gaviota".
Joe pareció un poco más interesado.
-¿Y de qué trata?-preguntó, curioso.
-Trata de Juan Gaviota, que, como su nombre lo dice, era una gaviota. Pero no una gaviota cualquiera, no. Todas las demás gaviotas de su bandada volaban para conseguir alimento, solo para eso. Pero Juan, además de volar para alimentarse, lo hacía porque le gustaba. Él quería perfeccionar su vuelo. Así que todos los día practicaba y practicaba, buscando la perfección. Bueno, por esa actitud tan extraña y diferente a la de ellas, las demás gaviotas lo ignoraban y juzgaban. En fin, no voy a contarte más. Lee la contratapa y quizás ahí lo explique con palabras más claras.
Joe tomó el libro y comenzó a leer la contratapa en voz alta:
-"Hay quien obedece a sus propias reglas porque se sabe en lo cierto
; quien cosecha un especial placer en hacer algo bien; quien adivina algo más que lo que sus ojos ven; quien prefiere Volar a comprar y comer; todos ellos harán duradera amistad con Juan Salvador Gaviota.
Habrá también quienes volarán con Juan Gaviota por lugares de encanto y aventura, y de luminosa libertad.
Pero para unos y otros será una experiencia que jamás olvidarán."
Joe se quedó en silencio.
-
¿Qué opinas de "Juan Salvador Gaviota" ahora?-pregunté, arqueando una ceja.
-Ehh...no está tan mal-respondió Joe.
-
¿Crees que a Nick le gustará?-pregunté.
-Ya veremos mañana...Si quieres puedes cenar con nosotros y podríamos empezar a leerlo todos juntos...ya sabes, Nick, Kevin, mi padre, tú y yo. Antes, cuando mamá estaba sana, nos juntabamos todas las noches luego de cenar en la sala de estar y leíamos todos juntos.
Sonreí.
-Aquí estaré.

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Lamento mucho la demora, pero he aquí el capítulo xD
Primero que nada, muchísimas gracias por los comentarios en la entrada anterior. De verdad me hicieron sentir muy bien. Gracias por volver a recibirme tan bien y con los brazos abiertos en blogger. De verdad, fue una muy cálida y agradable bienvenida.
Segundo, quería agregar que
"Juan Salvador Gaviota" es en la vida real uno de mis libros favoritos, y como ya he mencionado anteriormente, Richard Bach es mi gran inspiración. Mi intención al incluir este libro en la historia era que, además de que tiene un mensaje que tendrá que ver con la historia, inspirarlos a ustedes, mis queridos lectores, a que también lo lean. Que el libro sea viejo no significa que sea aburrido o malo. Anímense, de verdad es un excelente libro con una historia maravillosa. Espero que si lo leen, lo disfruten tanto como yo.
Y tercero...bueno, no se me ocurre nada xD
Mucha suerte,
Hayley.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Capítulo 29: "Soledad".



Narra Demi:
Fue un viernes no muy agradable, debo decir. Aunque suelo disfrutar de la soledad, ya que me da tiempo de pensar y reflexionar sin nadie desconcentrandome, este día fue la excepción.
Intenté evitar a Tiffany lo más posible, por lo que no pude estar ni un minuto con Sterling o Selena, ya que ellos pasaban la mayor parte de su tiempo junto a ella. Mis dos mejores amigos no parecían siquiera percatarse de que yo estaba ausente. En fin, eso es lo mismo que pasaba antes, cuando eramos niños. Estaban todo el día con Tiffany y no notaban que yo no estaba presente.
Bien, en cuando a Emma, pasó todo el día en la biblioteca (cuando tenía tiempo entre clases) con Kevin, haciendo su proyecto.
No vi mucho a Drake o Nick, y en cuanto a Joe...bueno, parecía muy a gusto con Chelsea...
Hoy a nadie parecía importarle mi ausencia. Es extraño que eso me moleste, ya que, como ya mencioné, disfruto de la soledad.
En cuanto la campana sonó, salí de la escuela rápidamente, sin siquiera voltearme para ver si Sterling venía tras de mí, como de costumbre.
Caminé hacia el hospital. Al llegar, cruzé la entrada con mis libros de texto en las manos.
Subí las escaleras a la carrera y caminé por el largo pasillo hasta llegar a la puerta de la habitción de mi padre. Mi mano estaba a escasos centímetros del picaporte, cuando una vocecita chillona y con un falso tono de amabilidad me dijo desde atrás:
-¿A dónde cree que va, señorita?
Me di la vuelta y me encontré frente a una chica de aspecto rechoncho, de unos veinte años, más baja que yo, de cabello rubio claramente mal teñido y unos ojos color miel desmezuradamente grandes.
-Ammm...-titubié, al ver su extraño aspecto-...a ver a mi padre-respondí cuando salí del estado de shock.
Su falsa sonrisa se ensanchó aún más, dejando ver sus dientes amarillentos.
-Me temo que eso no es posible, niña-dijo en un tono de voz dulce y empalagoso. Siempre detesté que me llamaran niña-En este momento está descansando, puede volver mañana, ¿de acuerdo?-me miró con esos ojos redondos y grandes como platos.
Asentí, un tanto perpleja. Me dí la vuelta y comenzé a bajar las escaleras.
Esa mujer era muy rara...parecía que se habí escapado de un manicomio...
Mientras pensaba en esto caminaba sin saber muy bien a dónde. Ya había salido del hospital.
Me sorprendí al encontrarme frente a la puerta de la casa de Joe. Ni siquiera me habí dado cuenta de que había caminado hasta allí. Era como si alguien me hubiera llevado hasta ese lugar mientras dormía en un profundo sueño...
Toqué la puerta y esperé, con las manos en los bolsillos de mi chaqueta.
Luego de unos escasos minutos, la puerta comenzó a abrirse. Pude ver a Nick asomándose, siempre con esa extraña e indescriptible expresión de paz y distracción en el rostro.
-Ah, hola Demi-me saludó distraidamente. Ni siquiera parecía como si hablara conmigo, sino consigo mismo-Pasa, Joe está en su habitación.
-Gracias-dije y entré.
Como Nick no parecía dispuesto a decir nada más, subí las escaleras. Toqué la puerta de la habitación de Joe.
Esperé...
-Pasa-dijo la voz de Joe desde adentro.
Dudé. El tono de voz que había empleado me había sonado un tanto raro...
Entré.
Joe estaba tendido sobre su cama, mirando al techo. Parecía distante, como si no estuviera realmente del todo allí.
-Hola Joe-saludé.
Apenas oyó mi voz, giró la cabeza rápidamente hacía mí, saliendo de su ensueño. Una sonrisa se dibujó en su rostro. Le devolví la sonrisa.
-Hola Dems-dijo en un tono alegre, muy diferente al que había usado anteriormente.
Sólo fui capaz de articular un patético y casi inaudible "Hola". Me sentía extraña, avergonzada...
-Siéntate-me invitó, señalando un espacio en su cama a su lado, mientras se incorporaba.
Me senté a su lado tímidamente.
Hubo un silencio incómodo no muy prolongado, por suerte, que Joe rompió:
-Hoy casi no te vi en la escuela.
-Ahh...bueno, pues, estuve ocupada...
Lanzó una risotada.
-¿Ocupada?-me lanzó una mirada divertida que me incomodó-¿Con qué?-se interesó.
"Evitando a una psicópata que probablemente quiera asesinarme por ser el único testigo del homicidio que cometió. ¿Y tu día que tal?", podría haber dicho. Sin embargo, contesté:
-Tarea.
Joe no pareció muy convencido con mi respuesta, pero asintió.
-Vale. Dems...
-¿Sí?
Joe dudó antes de hablar, como si estuviera eligiendo las palabras con sumo cuidado.
-Bueno...esa chica Tiffany...
Puse los ojos en blanco. Sabía lo que iba a decir.
-Sí, lo sé. Es guapa, y no tengo su número-lo interrumpí, cortante.
Mire hacia la pared. De repente una inmensa furia se había apoderado de mí. Joe era como todos los demás chicos. Siempre babeando por las chavas con minifaldas y buen cuerpo. Qué idiota.
Joe me miró, sorprendido, seguramente por el tono en el que le hablé.
-No iba a decir eso-dijo, con una sonrisa burlona.
Lo miré. No le creía ni medio.
-¿Ah, sí? ¿Entonces qué ibas a decir?
-Iba a preguntarte si ya se conocían. Porque eso parecía con Sterling y Selena.
Me sentí completamente avergonzada por haber reaccionado como había reaccionado.
-Emm...sí, sí ya nos conocíamos. Era una amiga de la infancia-solté una risita irónica al darme cuenta de que había dicho la palabra "amiga".
Como si hubiera leído mis pensamientos, Joe preguntó:
-¿Estás segura de que eran amigas?
Nunca le había contado a nadie quién era Tiffany en realidad y Joe no sería la excepción.
Asentí, un tanto nerviosa.
Otra vez Joe pareció comprender que mentía y no deseaba hablar del tema, así que volvió a asentir y repitió lo mismo que había dicho antes:
-Vale.
Otro silencio incómodo se apoderó del ambiente. Esta vez decidí ser yo quien lo rompiera:
-¿Quieres que empezemos a hacer la tarea de Historia?
Joe rió.
-¿Tarea en Viernes? Por favor, Dems.
Su tono despreocupado me hizo sonreir.
-¿Y entonces qué quieres hacer?-pregunté, aún sonriendo.
Para mi sorpresa, Joe tomó mi mano y me dijo las mismas palabras que me había dicho hacía seis años:
-Hay algo que quiero mostrarte.
No me resistí cuando jaló mi brazo suavemente para ayudar a levantarme.
Lo seguí cautelosamente, preguntandome qué querría mostrarme esta vez...

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Perdón, perdón, perdón, ¡PERDÓN! Lo siento muchísimo, mis queridos lectores, de verdad. Se me revovlió el estómago de angustia al leer sus comentarios y ver que estaban tan preocupados por mí y a la vez ansiosos de saber qué pasaría en el siguiente capítulo.
Pero aquí estoy: entera, viva y rogándoles que me perdonen. Hace SIGLOS que no escribo y ni siquiera fui un poco considerada para darles la explicación que se merecían.
He estado muy atareada con la escuela: exámenes, tarea, trabajos parácticos, ensayos, etc. ¡Este año no me dejan ni respirar!
Además pasé por un momento en que, por cuestiones personales, mi menté quedó totalmente en blanco y en lo único que podía pensar era en...bueno, en eso que me había sucedido. No lograba concentrarme en clases, ni pegar un ojo en las noches y muchísimo menos en escribir. Mi mente estaba total y completamente EN BLANCO.
Por suerte, ya superé (casi) ese problema que tuve y ¡estoy de vuelta! Me estoy poniendo las pilas en la escuela, lo cual es muy importante, y de repente todas las ideas que no había teido en ese lapso de tiempo en el que mi mente parecía estar en trance, vinieron ahora todas juntas de repente. Es como si mi vida se hubiera oscurecido de repente y, luego de estar tanto tiempo en la oscuridad, el sol volvió a asomarse. Es una nueva etapa de mi vida: más brillante, mejor que la anterior y en la que siento que debo cambiar. Crecer, madurar.
Además, empezé a leer con más frecuencia (ya saben que soy una traga-libros, pero en ese tiempo "de trance" leí mucho menos que antes. Pero parece que extrañé tanto mi pasión, que ahora leo muchísimo más de lo que nunca leí.
Excelentes autores como Richard Bach (mi gran inspiración), Nicholas Sparks (en mi opinión, uno de los mejores escritores actuales), entre muchísimos más, me inspiraron y alentaron, de alguna forma, para seguir con esta novela y esta gran pasión que es escribir.
Así que ya les digo: vengo con ideas renovadas y con la mente bien centrada en lo que quiero hacer. Sí, me prometí a mi misma cambiar, ser diferente, mejor, tener una mente más abierta, madurar. Y estoy convencida de que así va a ser. No voy a desviarme del camino.
Espero puedan perdonarme,
eternamente arrepentida y culpable,
Hayley.

martes, 20 de abril de 2010

Capítulo 28: "¿Inocencia?"


Narra Demi:


Por fin era Viernes. No se imaginan cómo esperé este día...


Sterling y yo nos dirigimos hacia la escuela. Yo tenía ese nudo en el estómago desde la noche anterior cuando pensaba que Tiffany estaría en la escuela.


-Iré a buscar a Tiffany, ¿vienes?-me preguntó Sterling buscandola con la mirada, emocionado.


-Emm...no, creo que iré a verla luego, tengo que...hacer una tarea que olvidé hacer...


Sterling no se inmutó, ni siquiera pareció importarle mi respuesta.


-Está bien-dijo, y se fue en busca de esa psicópata.


Caminé por el patio un tanto preocupada...¿qué se suponía que debía hacer?


Estaba tan ocupada pensando que no reparé en esa chica que se acercaba a mí.


Desperté de mi ensueño al oír mi nombre:


-¿Demi? ¿Eres tú?


Esa aguda voz angelical se me hacía muy conocida. Ese tono de voz dulce y melodioso...


Oh, oh...


Me di la vuelta y me encontré con una chica muy bonita, delgada, de ondulados cabellos dorados, sedosos y brillantes y ojos con pestañas largas y con esa inconfundible cara de ángel...


-¿Ti...ti...Tiffany?-tartamudeé.


Ella sonrió y dejó ver sus perfectos dientes tan blancos y brillantes, similares a perlas. Recordaba a la perfección esa sonrisa deslumbrante que hacía caer a cualquiera a sus pies.


Me estremecí al sentir sus brazos a mi alrededor. Me abrazaba...¡me estaba abrazando! El pánico me invadió. ¿Y si intentaba asfixiarme o algo parecido? ¿O quizás clavarme un cuchillo en la espalda?


-¡Te extrañé mucho!-dijo, emocionada, al soltarme.


Di un suspiro de alivio.


-Ehh...igual yo-mentí. Busqué un modo para que se fuera. ¡Ah, claro!-Amm...Sterling te está buscando...


-¡¿En serio?! ¡Genial!-dijo, dando saltitos de la emoción-Bueno, fue genial volver a verte. Nos vemos luego-se despidió con una sonrisa perfecta y se fue.


Me quedé ahí plantada. Era imposible que esa dulce y encantadora chica fuera una asesina psicópata. Quizás estaba poniendome paranoica...


Seguí caminando, hundida en mis pensamientos, hasta que lo y toda mi concentración se desvaneció, y mis pensamientos se mezclaron dejándome atontada...Joe...


Se acercó a mí con una sonrisa en el rostro.


-Hola Demi, te ves preocupada...¿es por lo exámenes de principio de curso?


Solté una risa irónica.


-Sí, me encantaría que los exámenes fueran mis mayores problemas en este momento...


Joe frunció el ceño, confundido.


Caminamos un rato por los jardines de la escuela, sin decir una sola palabra.


Unas carcajadas hicieron que me detuviera en seco.


Miré a nuestra izquierda, de donde provenían las risas.


Y, en efecto, a tan solo unos metros de nosotros, se encontraban Sterling, Tiffany y Selena riendo animadamente. Emma también estaba allí, pero lo que menos había en su rostro era simpatía. Fulminaba a Tiffany con la mirada, examinandola de pies a cabeza, con clara desaprobación.


Joe y yo nos acercamos.


Demi! ¡¿Recuerdas a esta chica?! ¡Es Tiffany, Tiffany!-estalló Selena emocionada, el verme.


Asentí.


Emma miró a Selena con el ceño fruncido y luego a Sterling.


-¿No vas a presentarme a este chico guapo?-preguntó Tiffany, mirando a Joe.


Sterling y yo la miramos al mismo tiempo.


-Emm...claro...él es Joe...-dije.


-Soy Tiffany-dijo la chica acercándose a Joe, luciendo sus largas pestañas al parpadear.


-Joe. Es un placer, Tiffany-dijo Joe cortezmente.


La chica de los cabellos dorados río falsamente, regalándole a Joe una de sus sonrisas angelicales.


Emma contemplaba la escena en silencio, con el ceño fruncido y su mirada reprobatoria, mientras que Selena estaba sonriente y emocionada. La expresión de Sterling era el reflejo de la mía, al ver a Tiffany tan cerca de Joe.


Creo que Emma es la única que de verdad se da cuenta de quién es en realidad la "dulce" e "inocente" Tiffany...

jueves, 15 de abril de 2010

Capítulo 27: "El secreto de Tiffany."


Narra Demi:


¡¿Tiffany?! ¡¿Tiffany?! Tenía que estar bromeando...


-¿Eh?-logré articular. Tenía que haber oído mal, por favor, díganme que había oído mal...


-¡Sí! Ella llamó y...¡y dijo que volvería a la escuela y a vivir aquí!-Sterling no podía contener la emoción.


-¡¿No es genial?!-me preguntó, emocionado.


-Amm...sí, claro...sensacional...-mentí.


Sterling sonrió.


Bien, antes que nada, déjenme explicarles quién es Tiffany.


Cuando eramos niños (luego de que Joe, Nick y Kevin se mudaran) una niña nueva entró en la escuela.


Nos hicimos muy amigas, estabamos todo el tiempo juntas, tan unidas...


En fin, ella también hizo amistad con Sterling, Selena y...Nolan...


Pero nadie imaginaría que la dulce niña de cabellos dorados con carita de ángel terminaría siendo todo lo contrario a lo que aparentaba...


Pasaron los años (yo tendría unos 14 años, al igual que ella) y ella pasaba cada vez más tiempo con Sterling y Selena y cada vez menos conmigo...


Nolan dejó de juntarse con ella, nunca quiso decirme por qué. Tiffany se comportaba muy exraño cuando Nolan estaba cerca. Yo creo que él sabía algo de ella que los demás no. Me prohibió segir viéndola. Sin embargo, yo seguí juntandome con ella, aunque no me hablara mucho.


Parecía que Sterling estaba enamorado de ella. Y Selena era como su hermana.


Hasta ahí todo más o menos bien, hasta que descubrí su secreto...


Un día caminaba por el barrio. Fui hacia la casa de Tiffany. Estaba a punto de tocar la puerta cuando oí ruidos...un grito de dolor proveniente de dentro de la casa me heló la sangre. Me asomé por la ventana.


La escena que jamás podré olvidarla:


Una mujer de cabellos dorados, al igual a los de Tiffany inconciente, tiesa sobre el suelo con una herida chorreando sangre en su pecho, justo en su corazón. A su lado, una niña con el cabello del mismo color dorado con sus ojos antes llenos de dulzura, ahora con una mirada psicópata y aterradora, con un casi imperceptible brillo rojo (seguro eso fue mi imaginación). Me lanzó una extraña mirada. Esa ya no era Tiffany, mi amiga, ya no era ella...


Corrí y corrí, intentando desdpertar de esa pesadilla.


Esa niña, a la que una vez había llamado amiga, esa niña en la que todos confiaban, esa niña llamada Tiffany...


Al otro día Tiffany no asistió a la escuela, tampoco al siguiente, hasta que desapareció. Nadie volvió a saber nada más de ella...(esto ocurrió más o menos un mes antes de la muerte de mi hermano).


Nunca dije nada acerca de lo que ví. Sólo intenté borrarlo de mi mente y creer que mis ojos me habían engañado.


¡¿Y resulta que ahora vuelve?!


Esa chica era peligrosa...


Quizás fue un accidente, no lo sé. Pero era extraño que "por accidente" le clavaras un puñal en el corazón a tu madre.


No tenía la certeza de qué fue lo que excactamente sucedió, pero sabía lo que había visto.


Tenía miedo, no estaba segura de si me había visto espiando por la ventana, pero de todos modos...bueno, no lo sé. Quizás...ya, no tengo ninguna explicación razonable para esto...


Nolan nunca me había dicho nada de lo que sabía (y estaba segura de que sabía algo más que yo).


Lo único que quedaba era rezar por que el alma de esa chica hubiera vuelto a limpiarse y lo de su madre hubiera sido sólo un error...

lunes, 12 de abril de 2010

Capítulo 26: "¡¿Qué?!"


Narra Demi:



Luego de caminar un rato más, decidimos volver.



A esa hora estaríamos saliendo de la escuela, así que fuimos directo a casa de Joe.



Nick y Kevin ya habían llegado.



-Hola-saludé, tímidamente. Ahora Nick y Kev eran como extraños para mí. Es decir, era raro...eramos muy amigos en nuestra infancia, pero pasaron muchos años...con el único con el que me sentía cómoda y como si jamás se hubiese ido era con Joe.



-Hola-dijo Kevin. Nick nos miró extraño y luego hizo un gesto con la cabeza cono saludo.



Aún me sentía culpable por haber tenido tan poco tacto con lo de Nolan...pobre Kev...



Un hombre despeinado y con una bata sucia puesta entró en la sala.



Casi no pude reconocerlo: era el padre de Joe.



-Hola chicos...-dió un repingo al verme-Oh...lo siento tanto...no sabía que habían traído a Demi a casa...



Joe reía nerviosamente y le lanzaba miradas furtivas a su padre, quien parecía incómodo y nervioso.



-Emm...sí, iré a cambiarme...



El hombre volvió por donde había venido.



Se hizo un incómodo silencio, luego el padre de Joe regresó, vestido.



-De verdad, cuando lo siento-se disculpó, avergonzado.



-No se preocupe...-dije, mientras miraba el desórden que era la casa.



-Emm...señor Jonas-comenzé, con timidez-Me gustaría ayudar en algunas cosas, si no es problema. Como con la limpieza, la cocina, todas esas cosas...



-No, no, Demi, no tienes que molestarte...



-Es verdad, Demi-concordó Joe.



-No, no, de verdad no sería molestia, me gustaría ayudar en algo...además no tengo nada más que hacer...



Era cierto. Yo no tenía actividades extra-curriculares ni nada por el estilo. Lo único que hacía cuando no estaba en la escuela era hacer tarea, estudiar o holgazanear en casa.



El hombre dudó.



Luego negó con la cabeza.



-No, no dejaré que te molestes en hacer cosas por nosotros...



-Por favor...-insistí.



Luego de varios intentos, no le quedó más que aceptar.



-Genial, bueno debo irme, ya es tarde-dije y me despedí de Nick, Kevin y su padre. Joe me acompañó a la puerta.




Estaba por irme, pero puso su mano sobre mi hombro.



-No tienes que hacer eso...-susurró.




Puse los ojos en blanco.




-Si no querías verme todos los días podrías habermelo dicho...-bromeé. ¡Guau! Hace tanto tiempo que no bromeaba...




-¡No! Demi, yo...yo no quise...




Lo interrumpí.




-Sólo bromeo-sonreí y él me imitó, aliviado.


Joe me dio un beso en la mejilla antes de que saliera.


Caminé hasta mi casa.


Supuse que Sterling me haría esas preguntas estilo padre sobreprotector como "¡¿Donde estuviste?!" o "¡¿Cómo se te ocurre andar sola por ahí a esta hora?!


Entré, resignandome a que tendría que contar un largo laargo relato...


Sterling estaba en la sala. Cuando me vio una sonrisa se dibujó en su rostro.


-Ya lo sé, ya...hoy...-comenzé a contar mi historia, pero Sterling me interrumpió:


-¡Adivina quien acaba de llamar!


-¿Quién?-pregunté, extrañada. Sterling parecía muy emocionado...


-¡Tiffany!


Sentí como si hubiera tragado una piedra. Como si me hubieran golpeado justo en el estómago.


¡¿Tiffany?! ¡¿Tiffany?! Tenía que estar bromeando...

domingo, 11 de abril de 2010

Capítulo 25: "No estás solo."


Narra Demi:

Luego de caminar unas horas, Joe y yo nos sentamos en la orilla del mar. Miramos a la inmensidad, sin decir una sola palabra, hasta que la voz de Joe rompió el silencio:

-Demi...

-¿Si?

-Tú sabes lo que se siente perder a alguien a quien amas, ¿verdad?

Bajé la mirada.

-Si.
-Y...cuando...ya sabes...cuando perdiste a...Nolan...¿cómo te sentiste?

Respiré hondo y comenzé a hablar, sin apartar la mirada de mis pies.

-Como si de repente toda la felicidad desapareciera y todo se volviera triste y oscuro. Desolación, ese sentimiento amargo de que jamás volverás a ser la misma persona de antes y que nada volverá a ser igual...

Se hizo un silencio.

Joe dijo:

-También siento eso ahora. Es como si...estuvieras solo y retorciendote de dolor en una habitación oscura y aterradora, sin salida, sin nadie que te dé una mano. Como cuando te subes solo por primera vez al tren fantasma cuando eres niño. Así se siente...

Levanté la mirada hasta encontrarme con la de él, que miraba el horizonte con melancolía.

-No estás solo-dije, mientras tomaba su mano.

Joe me miró a los ojos. Su mirada estaba llena de dolor, melancolía y desolación.

-Créeme Joe, tu madre no se ha ido, al igual que...Nolan...porque, Joe, aquellos que nos aman jamás nos dejan, sobreviven para siempre, aquí-dije, poniendo mi mano sobre su pecho, en el lugar donde estaba el corazón. Joe tomó mi mano y la acarició suavemente mientras yo continuaba hablando-Cuando sientas que todo está perdido, que estás solo y que nadie puede ayudarte, cuando estés triste o deprimido, cuando necesites compañía...ella te dará palabras de consuelo y su caompañía, ella te cuidará en esos momentos en los que sientas que todo a tu alrededor se derrumba, cuando todo se venga abajo, ella estará allí, cuidándote...

Joe me miró con esa mirada triste.

Habló, con lágrimas en los ojos:

-Yo sabía que ella se iría pronto, pero me negaba a aceptarlo. Sólo me engañé a mi mismo y con eso sólo logré sufrir más...

Lo rodeé entre mis brazos, sientiendo su calor y su cuerpo estremeciéndose a causa del llanto.

Pude verme reflejada en Joe. Él sentía lo mismo que yo cuando perdí a mi hermano, él sabía el dolor que causaba perder a quien más amas en la vida. No iba a dejar que a Joe la pasara lo mismo que a mí. Él tenía que seguir siendo feliz y no perder el control de su vida, como yo hize. No iba a dejar que cometiera los mismos errores que yo, no iba a permitir que su vida se volviera miserable. Iba a buscar el modo de que Joe se sobrepusiera y no temrinara como yo...